Edición 2022/2023
Profesor: José Antonio Pascual
2º ESO - Aula: 2ºESO A
Microrrelato:
Robin Hood se encontraba corriendo tras haberle robado a un hombre llamado Henric Iliquis, otro rico arrogante. Bueno, al menos el dinero que tenía serviría para ayudar a los más necesitados, aunque Henric no lo supiera.
Mientras tanto, Robin Hood jadeaba por el esfuerzo de llevar aquella pesada bolsa. Aunque, algo que no sabía es que no llegaría a entregarla.
Al llegar al lugar donde solía dejar la bolsa para que la recogieran los que la recogieran los más pobres, escuchó un silbido seguido de un sentimiento de entumecimiento y después cayó sobre el duro suelo de piedra. Antes de quedarse dormido, pudo observar a uno de los guardias
del rey que salía de los arbustos con una sonrisa descarada. Eso fue lo último que vió.
Despertó en una fría celda oscura, estaba confundido y cansado. Pronto se acostumbró a la oscuridad y empezó a estudiar su entorno y halló una forma de salir. Sin que el guardia se diera cuenta, le quitó la llave y después lo noqueó, tomó su ropa y se la puso. Ahora solo le quedaba encontrar la salida, pero lo que encontraría le cambiaría por completo.
De camino a la salida, le pareció ver a una de las personas a las que siempre ayudaba en una celda, este le imploró que le ayudara y entre sus lloros identi có la frase “no queríamos entregarte, pero era la única forma”. Robin lo entendió todo, rápidamente le dió la llave a aquel traidor y se fue corriendo tratando de no pensar en ello, en cuanto
salió, decidió que aquel no era su sitio, no lo fué y no lo sería nunca más.
Robin Hood dejaría de llamarse así, quería olvidar quién fue para encontrar un nuevo camino en su vida. Y así Robin Hood dejó de existir.
Obra de referencia:
Robin Hood, obra de Howard Pyle.