Edición 2022/2023
Profesor: Montserrat Trenado Gonzalez
4º ESO - Aula: 4ESO_C
Microrrelato:
Adela abrió los ojos y se encontró tumbada en un prado desconocido para ella, pero hermoso. El paisaje que observaba, lleno de vida, alimentaba el sentimiento de paz abundante que ya existía en su interior. Adela se levantó del suelo con ansias de descubrir este nuevo entorno, ignorando cómo había llegado hasta allí, pero oyó una voz atronadora que rompió la intensa tranquilidad a la que el paraje estaba sumido: “¡Silencio! ¡A callar he dicho! ¡Las lágrimas cuando estés sola! ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? Silencio, silencio he dicho. ¡Silencio!”
La realidad chocó contra Adela como un toro contra un torero, de manera brutal. Recordó cómo había llegado a ese lugar tan idílico, y el motivo. Su tranquilidad se desmoronó y la dejó sumida en una profunda miseria. Los sentimientos resbalaron por sus jóvenes y tersas mejillas y dejaron surcos brillantes en su bello rostro. A Adela solo le quedaba lamentarse y asumir su nueva realidad.
Adela pensó: “Oh, he dejado el mundo de los vivos para hallarme en la soledad, confinada en este prado por el resto de la eternidad. ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo calmo esta tormenta de pena que crece en mi interior? Nunca más podré ver a mi amado, y jamás ningún otro hombre podrá reemplazar su lugar en mi corazón. Oh Pepe, nunca podré olvidar esa pasión que sentí por ti, y solo te pido que tú tampoco me olvides…”
De este nuevo sentimiento de dolor, Adela no tenía escapatoria. Ya no había una silla, ni una cuerda, ni de donde colgarse.
Obra de referencia:
Federico García Lorca. La casa de Bernarda Alba