Edición 2022/2023
Profesor: M Carmen Sanz Segura
2º ESO - Aula: 2º N
Microrrelato:
Mosquita
Allí estaba yo, osea, Esmeralda, que soy yo. Creo que queda claro ¿no?. En fin, estaba dentro de una bañera vieja y oxidada, mirando a la bombilla que daba una vaga iluminación a ese pequeño y claustrofóbico baño. Con la mente en blanco no sabía cuando tiempo llevaba allí, pero el agua caliente ya se tornaba fría, así que salí de la bañera, agarré la toalla húmeda que había dejado al lado de esta y me dispuse a ir hacia el espejo, pero nada más ver si reflejo no podía reconocerme a mí misma; sólo veía la enorme y grotesca cabeza de una sucia y desagradable mosca.
Con mi mano toqué esa horrible cabeza, con una anatomía imposible para un humano, pero para una mosca es más que normal.. creo. Pero al tocar mi cara no sentía nada distinto, aparte de mi físico, claro está.
Cada vez que me miraba más al espejo sentía que se formaba un nudo en mi estómago preocupada por mi aspecto y el qué pensaría la gente de mí.
Perdí la noción del tiempo; creo que llevaba allí dentro más de una hora, pero al escuchar unos toquecitos a la puerta del baño, que provenían de mi querida madre, noté que ella también necesitaba entrar allí. Yo, con algo de miedo, asomé mi cabecita de mosca esperando que mi madre hiciera alguna cara rara pero sorprendentemente me estaba mirando igual que siempre. Sólo me dijo con esa firme voz suya:
-Esmeralda, ¿te falta mucho?
Estoy segura de que le desagradé tanto que prefirió tragarse sus pensamientos sobre mi fea cara de mosca.
Obra de referencia:
Franz Kafka. La metamorfosis.