Edición 2022/2023
Profesor: Míriam Crespo Martín
3º ESO - Aula: 3º ESO A
Microrrelato:
Odio las mentiras. Tal vez siempre encontré más sinceridad en la verdad.
Al principio de la adolescencia, nos dan a todos dos caminos a elegir: vivir en la crueldad de la veracidad o alojarnos en lo reconfortante del engaño. Preferí la primera al instante, pues, ¿la verdad no era lo correcto? Al contrario de mi ética, mi hermano siempre supo degustar el placer de la mentira. Yo no critiqué su decisión.
A lo largo de los años, mintió. Mentía usando el embuste contra los que odiaba, y la usaba para contentar a quienes quería. Sorprendentemente, pude ver como a todo el mundo aquello parecía agradarle. Se ganó, a base de engaños, la adoración de quienes escuchaban lo que deseaban incluso cuando no lo merecían. A mí me detestaron por enseñarles la crudeza de sus verdades. Mi hermano subía y yo cada vez me sentía más aprisionado entre las raíces de la verdad.
Llegué a pensar que me hundía en la miseria, sin embargo, cuando llegó mi hora de mirar atrás en mi pasado, me sentí salir de entre las raíces, satisfecho de mi sinceridad. Me di libertad: sentí paz a través de la verdad en los actos de mi vida.
Cuando miré arriba, vi a mi hermano. Había alcanzado tanta, tanta alteza, que yacía colgado por el cuello de la rama más alta del árbol de sus grandes mentiras.
Siempre odié las mentiras.
Nunca encontré propósito en vivir en una ilusión que, si bien nos hace felices, no es más que un edificio construido en cimientos de imaginación y cubierto por muros de miedo a la certeza.
La mentira es cobarde. Sin embargo, la verdad tiene consecuencias.
A pesar de mi decisión pasada, aún me cuestiono cuál de ambas es realmente la peor.
Obra de referencia:
El Conde Lucanor, de don Juan Manuel.