Edición 2021/2022
Profesor: Maria Castro Rodriguez
3º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Recuerdo que aquella tarde oscura amenazaba lluvia y la enfermera me despertó del profundo sueño en el que estaba inmerso para que me tomara la pastilla. Entonces, entreabrí los ojos y me volví a echar sobre la cama.
Ya no tengo claro si aquello era sueño o ensoñación, pero salí al patio como de costumbre. Hacía un poco de frío, así que me abroché bien la chaqueta y seguí caminando. Me senté bajo un árbol y comencé a pasar las hojas del periódico.
A mí, de siempre, me había gustado leer la sección de sucesos.
Estaba leyendo cuando enseguida se me fue la vista hacia la iglesia. Observé cómo alguien estaba intentando entrar, accediendo por la puerta que daba acceso a la cripta. Acto seguido, me acerqué lentamente y vi que la persona había conseguido entrar cerrando de un portazo.
¡Esa era la mía!, pensé para mí. Daba la casualidad de que el día anterior el sacerdote me había encargado encender las velas a San Gervasio y no le había devuelto aún la llave, así que entré sigilosamente y cerré con cuidado. En ese instante, pude ver sentado en un banco, frente a la imagen del santo, a un niño que tendría unos tres años. El pequeño estaba de espaldas llorando al lado de una persona con la cabeza ladeada. Me acerqué para consolar al niño pero, de repente, me percaté de que quien estaba junto a él era el director del manicomio y tenía una estaca clavada en el pecho. Sin darme cuenta, me vi cubierto de su sangre y rodeado de policías.
Abrí los ojos, estremecido y con la vista aún borrosa, sentí como alguien me zarandeaba. Era la enfermera esperando a que me tomara la pastilla.
- ¡Señor, que se ha quedado dormido otra vez!
Obra de referencia:
"El misterio de la cripta embrujada" de Eduardo Mendoza. Un detective ingresado en un psiquiátrico es liberado para resolver un caso de desaparición.