Edición 2021/2022
Profesor: Inmaculada García García
1º ESO - Aula: 1º ESO A
Microrrelato:
Ese nuevo lugar
Nada más aterrizar, me pongo a investigar el exterior. Necesitaba saber si las condiciones del planeta eran las adecuadas para nosotros.
Temperatura: correcta; estado del mar: correcto; humedad: correcta; tráfico: sobreviviré.
Salgo de la nave con cuidado y, al poner un pie en el exterior, me pego al suelo. Me doy cuenta de que la gravedad es muy alta, y, con mucho esfuerzo, entro en la nave (ahora con forma de autobús militar del 65’, para pasar desapercibidos). Cojo mi traje (invisible para los humanos, aunque yo sí lo veo) y salgo sin problemas.
En cambio, D-27 no tiene valor para hacer lo mismo, por lo tanto, me pongo a observar mi alrededor por segunda vez.
Es raro. El terreno es como de cemento con una línea discontinua blanca. Antes de que quiera darme cuenta, soy arrollado por un camión de un producto desconocido para mí y para mi pueblo, denominado “Coca-Cola”.
No siento las piernas, que han sido desprendidas de mi cuerpo en el accidente. Decido evaporarme y aparecer en la nave.
Corrijo mis afirmaciones anteriores: no sobreviviré al tráfico.
Vuelvo a bajar, pero, esta vez, con más miedo que antes.
Cuando salgo, varios individuos miran la nave con asombro, y yo salgo con forma de humano corriente. Entro a un bar, me siento en una mesa… sigo alucinando con que todos estén de pie. Yo llevo andando cinco horas, se me han desintegrado las suelas de los zapatos y me habré evaporado una o dos veces. Pido un “scelerisque zucchini” típico de mi planeta y me pregunta cuántas copas he tomado. Cuando voy a responder, me dice que atienda a la clase y salga ya de mi mundo de yupi, y yo, desconcertado, me doy cuenta de que sigo en clase de Lengua.
Obra de referencia:
Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza