Edición 2021/2022
Profesor: María Carmen Agúndez Díez
2º ESO - Aula: A
Microrrelato:
Mi destino
Desperté en un lugar horrible. Nada más abrí los ojos, una ráfaga de calor indescriptible me invadió; fue tan severa que estos se vieron forzados a entrecerrarse por el escozor. Estaba en la cima de una horripilante escalera, parecían no tener fin y precipitarse al vacío. Los peldaños eran rojizo carmesí. Por si fuera poco, la barandilla era inexistente; un paso en falso y no lo contaría. ¿Qué era este lugar? No quedaba otra, tenía que bajar.
A medida que descendía una serie de agonizantes gritos comenzaron a hacerse más y más notorios. La luz se volvió opaca, solo iluminando mi camino unas extrañas llamaradas. Un olor putrefacto invadió mi nariz; hasta respirar se volvió una tarea complicada; parecía que tan solo el hecho de hacerlo profundamente conllevase a que tu garganta entrase en llamas. Quise volver sobre mis pasos, pero para mi sorpresa, ya no había escaleras, solo vacío. No quedaba otra, tenía que llegar al final de esto. Todo presentaba un aura maligna, mi vista se emborronaba y me parecía ver de reojo unos seres alados parando a gran velocidad por encima de mí. Era eso: estaba enloqueciendo. Seguí bajando por aquellos peldaños y llegué. En ese instante mis piernas dejaron de responderme. ¿Qué era lo que estaba mostrándose ante mis ojos? Tenía grandes cuernos, piel rojiza y ojos huecos, completamente oscuros. Quería huir, pero no podía. Pude ver cómo aquel ser descomunal me sonreía, mostrándome filas y filas de dientes que le deformaban la mandíbula desorbitándole la cara.
- Bienvenido al infierno – me dijo.
En ese momento me desplomé para despertar en una camilla de hospital.
- Lo sentimos mucho, señor, lo perdimos por unos segundos – dijeron los médicos.
Obra de referencia:
Inspirado en un pasaje de ‘La divina comedia’ de Dante