Edición 2021/2022
Profesor: Montserrat Trenado Gonzalez
4º ESO - Aula: 4º ESO A
Microrrelato:
Al igual que con el funeral de su padre, al día siguiente de la muerte de Adela las campanas no dejaban de sonar. Vinieron curas de todos los pueblos, la iglesia estaba preciosa, ningún detalle había sido olvidado. La ceremonia debía ser perfecta, nada debía permitir que se descubriera la verdad sobre la muerte de la hija menor de Bernarda. Nadie debía sospechar que las hermanas de la difunta lloraban más por saber que su vida sería aún más triste que hasta ahora, que por la propia muerte de Adela.
Todo sucedía con total normalidad hasta que la cara de Bernarda palideció. Pepe el Romano entró en la Iglesia clavando los ojos en los de su futura suegra. SÍ, porque contra toda previsión, Pepe no huyó. Pasado el susto de la noche anterior cuando Bernarda le apuntó y disparó con su escopeta, el miedo se transformó en venganza al saber que su verdadero amor se había quitado la vida. Fue en ese momento donde ideó el plan. Bernarda tenía que pagar por lo que había sucedido. Y fue entonces cuando Pepe se dio cuenta que Bernarda le daba más valor a las apariencias que a la vida de sus propias hijas. Que prefería conservar su dignidad que permitirles ser felices.
Por ello, al día siguiente se presentó como si nada hubiera sucedido. A ojos de los demás, él seguía siendo el futuro marido de Angustias. Pepe el Romano sabía que Bernarda preferiría que se celebrara la boda que reconocer todo el dolor que había causado a todo quien se le acercara.
Y gracias a eso, Pepe sería a partir de ese momento el hombre de la casa, Bernarda terminaría encerrada con su propia madre, a quien le prohibía salir desde hace años y su esposa y sus cuñadas estarían a su disposición.
Obra de referencia:
Federico García Lorca "La casa de Bernarda ALba"