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Edición 2021/2022

IES ALFONSO MORENO

Ana Perejón Iglesias

Profesor: Lorena Quintes Rivera

2º BACHILLERATO - Aula: C

Microrrelato:

Habíamos quedado en el molino abandonado cerca del río, donde íbamos siempre desde los doce años. Hacía mucho tiempo que no nos acercábamos allí. Desde que Alicia murió ninguno había querido hacerlo, porque fue precisamente allí, en el embarcadero, a tan solo unos metros del molino, donde se encontró su cuerpo sin vida. Habíamos decidido que ya era hora de pasar página, ya que por mucho que doliera la vida seguía, ¿no? Además, si las tristezas se sienten demasiado, uno puede acabar convirtiéndose en una bestia. Nada más traspasar la gran puerta de madera, los recuerdos me sobrecogieron y tuve que salir. Pero al llegar al embarcadero, el recuerdo de la noche en que Alicia murió volvió a mi mente. Yo dije que iba a salir a leer, pero lo que nadie sabía es que iba para verle a él, el señor Medina, mi profesor de matemáticas. Nos estábamos besando cuando escuchamos un ruido, por lo que él decidió marcharse. Entonces la vi, Alicia me observaba atónita. Se acercó a mí y me preguntó qué si estaba loca. Intenté explicárselo, intenté decirle que le quería, pero no quiso escucharme. Dijo que aquello estaba mal y que no podía seguir viéndole, que se lo contaría a todo el mundo. Cogí lo primero que tuve a mano y, mientras ella se daba la vuelta, la golpeé con el libro en la cabeza. Alicia cayó al suelo, y de su cabeza empezó a brotar sangre sin control. Me agaché para intentar reanimarla, pero ya era tarde. Arrastré su cuerpo y lo tiré al río. Nadie tenía por qué saberlo. Después de aquello volví al molino. A estas alturas estarían todos tan borrachos que ninguno se preguntaría dónde estaba Alicia.
¿Quién iba a imaginar que la mejor arma homicida sería un libro como el Quijote?

Obra de referencia:

Don Quijote de la Mancha de Miguel Cervantes

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