Edición 2021/2022
Profesor: Lorena Quintes Rivera
2º BACHILLERATO - Aula: C
Microrrelato:
Amor, alcohol y Ruina
Aún recuerdo su pelo, sus ojos, sus labios, su risa. Mi error fue enamorarme de su alma y no de su belleza. La belleza es efímera, el alma es eterna.
La noche que me abandonó hacía más frío de lo normal, las calles estaban vacías y el silencio era abrumador. Era como si Dios hubiera creado el escenario perfecto para el acto final de mi tragicomedia. Y los actores se sabían el guión de memoria.
– sabes que no puedo seguir con esto. –dijo ella.
– Lo sé. –Respondí–. Supongo que cuando te marches te buscaré en el fondo de la botella.
– Ese es tu maldito problema, solamente ves escombros a tu alrededor y crees que la única forma de reconstruir tu vida es yendo al bar a hundir las penas, pero te sorprendes al ver que flotan.
Tenía razón, detestaba la gente y el amor. Solo me gustaba el alcohol.
He besado más botellas que personas y sinceramente, una resaca duele menos que un desamor. De todas formas, a las personas como yo la sociedad nos detesta. Nadie quiere leer la cruda realidad que relataba Bukowski, Hemingway o Henry Miller, prefieren abastecerse de novelas románticas donde triunfa el amor. No me importaba, yo solo quería seguir mi camino, la senda del perdedor.
Había pasado casi un año desde que me abandonó y todo había ido de mal en peor. No tenía amigos, ni trabajo, ni esperanza. Un día entré en un bar y pedí una copa.
– Un whisky –le dije al camarero.
– Deberían premiarte por la cantidad de alcohol que bebes y las pocas veces que visitas el baño – Dijo una mujer sentándose a mi lado en la barra.
La miré. Era hermosa. Un punto de luz en la oscuridad. Algo me decía que no necesitaría esa copa.
Obra de referencia:
La senda del perdedor de Charles Bukowski