Edición 2021/2022
Profesor: Cristina Patón Martínez
1º ESO - Aula: 1º C
Microrrelato:
Una ayuda divina
Telémaco despertó. Seguía ofuscado con la idea de que su padre estaba vivo y de que se reuniría con él . Bajó a ver sus remeros . Quería relevar a alguno que estuviera demasiado cansado, dado que llevaban tiempo sin viento propicio enviado por Eolo. Debía llegar a Esparta, allí encontraría a Menelao, el viejo amigo de Ulises.
Había perdido doce remeros . Solo les quedaban víveres para dos días, calculó Telémaco. La idea de quedarse sin agua hacía que un escalofrío le recorriese la columna, y más la idea de contárselo a la tripulación. Daba por sentado que tendrían una muerte horrible. No alcanzarían la costa a tiempo. ¿En qué pensaba?, ¡era solo un muchacho! No había oportunidad alguna. Solo quería ver de nuevo a su padre.
Ordenó a sus últimos hombres que ,si Eolo no tenía la gracia de enviarles un viento favorable, ellos mismos conseguirían desembarcar en Esparta. Con esfuerzo. Hasta la muerte.
Cayó la noche del último día con víveres. Posidón decidió presentarse ante Telémaco. Y le dijo:
-Hijo de Ulises, hijo del hijo de Laertes, vengo a comunicarte que tu padre ya no vive entre vosotros, los mortales.
-Oh, Posidón, Dios de los mares: tú afirmas que Ulises ha fallecido: es imposible, pues Palas Atenea, la de los ojos resplandecientes, lo protege.
-Hijo de Ulises -gruñó Posidón – jamás podrás negar que Atenea no te confirió sabiduría a pesar de tu corta edad, pero debes saber que tu padre dejó ciego a mi hijo y yo voy a vengarlo.
Pero antes de que Posidón empuñara su magnífico tridente, un rayo de luz dorada cruzó el cielo como una centella, y esa fue la señal que hizo exclamar a Posidón:
-¡Esta vez Zeus te ha perdonado: no quiere que corra sangre inocente!
Obra de referencia:
Adaptación de La Odisea, realizada por R. Sutcliff: Las aventuras de Ulises, Vicens Vives. Es la lectura del segundo trimestre de este curso, leída y comentada en voz alta .