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Edición 2021/2022

IES ORTEGA Y GASSET

Joaquín González Sánchez

Profesor: Concepción Gutiérrez Blesa

1º ESO - Aula: Elio

Microrrelato:

Había una vez un hombre que tenía una granja de gansos y se dedicaba a vender las plumas de los gansos para hacer almohadas. El hombre no desplumaba a los gansos porque amaba a los animales y no quería hacerles daño. Recogía las plumas que se les caían a los gansos y si estaban sucias, las lavaba y las secaba con cuidado. Luego las metía en una mochila y las llevaba a Buenos Aires para venderlas. Para llegar a Buenos Aires tenía que cruzar un valle que en las temporadas de lluvia podía inundarse y en las temporadas secas era un desierto. Un verano, que no había llovido nada en varios meses, se encontró a una tortuga casi muerta de sed. El hombre, que llevaba el agua justa para el camino, dio de beber a la tortuga para que no se muriera. La tortuga aguantó los días suficientes hasta que acabó la temporada seca y empezó a llover de nuevo. Años después, en otro viaje a Buenos Aires, había llovido tanto que el valle estaba inundado y se había formado una laguna enorme. El hombre se sentó a la orilla del lago y se puso a pensar cómo podría llegar hasta Buenos Aires con las plumas. Sin darse cuenta se puso a pensar en voz alta y sintió que una piedra que estaba a su lado se movía sola. Al fijarse bien vio que no era una piedra, sino una tortuga, la misma a la que había salvado años antes. Al escuchar al hombre, la tortuga se acercó y le mostró su caparazón para que se subiera. Cruzó la laguna con el hombre encima y lo llevó hasta la otra orilla para que pudiera llegar a Buenos Aires. Desde entonces, el hombre y la tortuga se ayudan mutuamente.

Obra de referencia:

Horacio Quiroga escribe Cuentos de la selva. Una serie de cuentos que tratan la relación entre el ser humano y la naturaleza.

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