Edición 2022/2023
Profesor: María José Martín García
1º BACHILLERATO - Aula: 1º BACHILLERATO C
Microrrelato:
Otro portazo. La puerta iba a desistir debido a mis tantos cambios de humor. Mamá había vuelto a castigarme. De nuevo. Desde que papá nos dejó no hace más que refugiarse entre las cuatro lúgubres paredes de casa y pagar sus penas conmigo. Me siento culpable, trato de poner la excusa de su desequilibrio para huir de los “todo irá bien” y “esto acabará pronto”, pero lo cierto es que no hago nada por ella; todos los días me encierro en la
habitación y escribo. Es la única manera de lidiar con mi propia guerra, mis ganas de acabar con todo, de dejar de esperar a que la vida adquiera un filtro de color rosa. Quiero volver a sentir. Trato de autoconvencerme de que es un trámite, no es una vida de mierda, es una fase. Eso me decía mi hermana mayor. Cada día que le robaba un caramelo de menta, volvía arrepentida y me disculpaba por ser mala persona. Siempre me perdonó, afirmando que esto no iba de ser malo o bueno, sino de actos, de saber comportarse como una buena mujer. El problema es que si el noventa por ciento de tu vida consiste en arruinar todo lo que tocas, eres despreciable. Por eso es que estoy tan vacía, rota, y tal vez, es que soy un reflejo de aquel corazón que rompí o de aquella mísera mirada de desdén hacia mi madre. ¿Y si somos espejos? Espejos que no hace falta que siempre estén relucientes, de hecho, es cuando más imperfecciones se ven; sino espejos sucios, llenos de mugre que no sabemos ni de dónde se ha ido acumulando pero que nos detiene y encarcela en nosotros mismos. En cualquier caso, yo soy un espejo roto, y cuando el cristal se rompe, ya no hay manera de unirlo.
Obra de referencia:
La casa de Bernarda Alba de Lorca. Situación y sentimientos de una de las hijas.